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COMO MENOS Y NO PIERDO PESO ¿POR QUÉ?

Seguro que uno de los propósitos del nuevo año es querer perder peso. Suele ser lo que todo el mundo pide, especialmente después de unas navidades llenas de comida. Todos somos conscientes de los excesos alimentarios cometidos durante estas fiestas. Quien más o quien menos ha ingerido un exceso de alimentos, calorías, grasa y azúcares. La vuelta a nuestra dieta habitual puede ayudarnos a perder peso, pero algunas modificaciones de mayor calado nos pueden reportar beneficios a largo plazo.

Errores más frecuentes cuando queremos perder peso

1. Comer poco. El cuerpo se acostumbra y se ralentiza el metabolismo para consumir el mínimo de calorías. Por eso, cualquier alteración de la dieta hace que las calorías se acumulen e incluso se llegue a ganar peso.

Reducir las calorías, la manera clásica de afrontar la pérdida de peso, solo funciona a corto plazo. El problema es que nuestro organismo se enfrenta a la restricción calórica e intenta revertirla, principalmente a través del aumento del apetito y la ralentización metabólica. No es una cuestión de fuerza de voluntad, sino de cómo funciona nuestra biología.

2. Contar mal las calorías. Para perder peso hay que consumir más calorías de las que se ingieren, así de sencillo.

3. Número de comidas. Pensar que realizar menos comidas es mejor para perder peso es otro grave error. Se recomienda un mínimo de 5 comidas al día para que pase poco tiempo entre una comida y otra y no se llegue a la siguiente con demasiada hambre.

4. No hay alimentos prohibidos. Todos los nutrientes son necesarios, incluidas las grasas saturadas, siempre que se tomen en la proporción y cantidad recomendadas.

5. Dormir poco. Dormir poco o mal genera estrés y ansiedad al día siguiente, lo que puede llegar a interferir con la dieta propiciando comer entre horas y alimentos con alto contenido calórico. Un descanso inadecuado puede tener una respuesta metabólica negativa que puede contribuir a aumentar el riesgo de padecer obesidad y patologías asociadas como diabetes tipo 2. Este efecto tendría un componente hormonal relacionado con los ciclos circadianos, incluyendo a las hormonas relacionadas con el mecanismo de la saciedad (grelina y leptina).

6. Las dietas sin ejercicio, en el mejor de los casos acaban en un efecto yo-yo inmediato al concluirlas. Para perder peso y la grasa que se ha acumulado en las diferentes partes del cuerpo, se requiere una combinación de actividad aeróbica y de fuerza. El crecimiento muscular determinará un mayor gasto calórico y esto propiciará una mayor pérdida de grasa.

Por eso debes saber cómo saciar el apetito en la pérdida de peso para así evitar que esto ocurra.

Cómo saciar el apetito en la pérdida de peso

Tener mucho apetito puede ser un gran impedimento a la hora de adelgazar, y es que muchas personas que se someten a alguna dieta acaban fracasando por sucumbir al hambre. Por eso vamos a descubrir como saciar el apetito en la pérdida de peso.

1. Bebe mucha agua para reducir el apetito

2. Desayuna como rey, almuerza como príncipe y cena como mendigo: esta frase de cabecera para muchos ha sido efectiva. Al comer bien por la mañana, no tendrás tanta hambre durante el día. Ten en cuenta que para comenzar tu jornada necesitas energía, y los alimentos que ingieras en las primeras horas son vitales.

3. Come cinco veces al día. Fija también unas horas determinadas para cada comida e intenta cumplirlas a rajatabla.

4. Mantente entretenido. El aburrimiento puede llevarnos a sentir lo que se conoce como hambre psicológico, es decir, tenemos la sensación de hambre pero no es real que tengamos el estómago vacío.

5. Evita una vida sedentaria.

6. Come equilibrado.

7. Comer alimentos altos en fibra en todas las comidas, como verduras u hortalizas. La fibra tiene la capacidad de hincharse una vez está dentro del estómago. Este hecho nos beneficia puesto que, si introducimos un poco de fibra en todas las comidas, nos sentiremos más saciados con menos alimentos debido a que la fibra ocupará más espacio.

8. Usar platos y cubiertos pequeños. Comer en platos pequeños la expectativa que se crea es de comerse un plato lleno de comida y utilizar cubiertos pequeños así  al pinchar los alimentos cogeremos menos cantidad, y tardaremos más en terminarnos el plato.

9. Masticar muy bien todo lo que comemos. Si ayudamos al cuerpo a hacer mejor la digestión, el estómago tendrá que trabajar menos. Es importante que los alimentos lleguen al estómago el máximo de triturados posible, así nos aseguramos una digestión más ligera. Por otro lado, los alimentos en forma pastosa, como los purés, tardan más en pasar de estómago a intestino, fomentando una mayor sensación de saciedad y más duradera.

10. Dedicar un mínimo de 20 minutos a cada comida principal, es decir, mediodía y noche. Este intervalo de tiempo, 20 minutos, es el que necesita el cuerpo para activar la señal de saciedad estómago-cerebro, a través de una hormona llamada leptina. Está claro que se puede ignorar voluntariamente y seguir comiendo, pero debemos ser más listos que el hambre y aprovechar las señales fisiológicas de nuestro organismo.

Saciar el hambre de manera natural es posible ¡no te quedes sin probar!